
Me encantaría poder trasladarme en este momento, sentada con las piernas cruzadas sobre la cama, y estar sobre la arena de la playa, así, a estas horas (la una de la mañana...) contemplando el mar, sintiendo la orilla cerca de mí, oliendo las olas que se acercan a saludarme y se van, pero nunca me dejan sola. Y aunque es de noche y estoy viendo la luna de septiembre tengo calor y me gusta. Me dan ganas de darme un baño. Si pudiera quedarme...Aunque tal vez todo este viaje bucólico ha sido provocado porque me acabo de darme la crema hidratante del hospital y me ha dado por pensar que era protegerme del sol;-) Pero nooo, ya he dicho que es de noche, hombre. Un poquito de atención.
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