
Lo sé, es evidente, pero he querido hacer mías temporalmente las palabras de Lamari de Chambao, pokito a poco, porque así voy, porque no me queda otra, porque es lo que hay. En mitad del proceso del tratamiento, aquí, en el medio de ninguna parte no puedo evitar mirar hacia atrás y ver el tiempo que ha pasado desde que toda esta pesadilla comenzó. Ya casi cuatro meses de momentos de incredulidad, inconsciencia, de pisar la realidad, de bajones, de levantás, de un miedo inconcreto de mas que miedo encabronamiento pero a la vez resignación no tan cristiana, mas bien llena de cansancio y vaguería...pero sobre todo momentos de mucho amor. Es lo que respiro a mi alrededor ultimamente, aunque el frasco siempre ha estado aquí, pero se ha abierto y el viento me trae su aroma hasta aquí, hasta mi cuarto, desde donde escibo esto.
Una frase me ronda la cabeza: "a veces cuando te enfrentas a tus miedos, éstos se desvanecen", a lo cual yo añadiría "o te plantan cara". Y aquí me encuentran cuando les apetece visitarme, cara a cara, solo que ellos no cuentan con la suerte que tengo por sentirme tan querida. Gracias sisters and brothers. Gracias papá y mamá.
PD: Debe de ser el mismo mecanismo que el del Aceite de lino;-)